ANÉCDOTAS CURIOSAS SOBRE EL VELO DE LA NOVIA

velo.jpg

El velo de la novia, ese complemento del vestido que algunas ven antiguo y sin embargo para otras sigue siendo una prenda fetiche y elegante, que no pasa desapercibida y mucho menos cuando investigas anécdotas sobre su historia, como por ejemplo:

¿sabías que el nombre de velo viene de la palabra velar, de proteger a la mujer?, siempre ha sido un complemento que tradicionalmente se usa para proteger a la mujer y demuestra la vulnerabilidad, la inocencia, y la modestia antes de ser entregada al futuro esposo. Antiguamente si el marido era quien descubría el rostro de la mujer demostraba la dominación masculina, pero si era ella quien mostraba su rostro, era un símbolo de independencia y seguridad de la mujer ante el futuro marido.

La antigua mitología mesopotámica contaba que Ishtar, la antigua diosa del amor, venía desde las profundidades del mar y de la tierra para encontrarse con su amado, los vapores que salían de la tierra y el mar le creaban una especie de manto, por ello, todas las mujeres de la época se casaban con un manto en honor a la diosa Ishtar, hasta que en el día de su boda, Jacob fue engañado para casarse con la hermana de Raquel, Leah, al levantarle el velo, ¡sorpresa!, desde entonces se sustituye el velo por unos llamativos coloretes. Nunca sabes lo que te puedes encontrar…

De una manera más exacta, se sabe que el velo procede de la antigua Roma y Grecia donde las novias lo vestían largos y traslúcidos de un color amarillo, naranja o rojo simbolizando el brillo del fuego, en aquel momento al velo se le llamaba “Flammeum”. Más tarde, en el renacimiento, se adornaba el velo con perlas y piedras preciosas para ostentar delante de los invitados, ya que es en esta época cuando la ceremonia se convierte en un acto social.

Existe una anécdota del s.XVIII con la hija de George Washington, Nellie, ésta en una celebración se sentó a la mesa junto a una ventana que lucía unas bonitas cortinas de encaje, fue tal la adulación que recibió que las utilizó como velo para el día de su boda.

Las actuales costumbres en las bodas vienen de 1840 cuando la reina Victoria de Inglaterra impactó en su ceremonia luciendo un impresionante vestido blanco para proteger la pureza de la novia de las influencias externas y también llevaba un bonito velo de tul que ya en este siglo tejían los nuevos telares. Aunque hay otros que dicen que fue la princesa Augusta de gran Bretaña quien lucio un velo blanco de suave tul con una tiara de diamantes después de copárselo a Eugenia de Montijo en su boda con Napoleón III.

Sea la procedencia que sea, el velo es hoy en día un accesorio elegante con un toque de inocencia; traslucidos y suaves y que ya por suerte no esconden ninguna sorpresa.

 

Deja una respuesta